Plumpy'nut, o la esperanza envasada

A veces entiendo para que sirve la evolución, aunque en el resto de veces siga preguntándomelo.
Una bolsa de plástico con apenas 500 kilocalorías ha sido la aportación que el científico André Briend presentaba al mundo en 1999.
Y ahora, casi una década después, parece que ya forma parte de la alimentación de miles de familias sin recursos, y por lo que dicen puede incluso acabar con hambrunas en muchas zonas del tercer mundo.
Por supuesto no está ni mucho menos todo hecho. Esto es sólo una muestra de lo mucho que se puede hacer con un poco de voluntad y otro poco de capital. Sólo un poco. Aunque llegue tarde, mal y arrastrándose.
Y aquí, en el supuesto primer mundo, repartiendo dinero a los bancos para que los que más tienen se sientan más seguros. Ridículo. Pero inevitable. O quizás no...

