Ultima lección

Hoy, todavía hoy, conocí la historia de Randy Pausch una persona más de tantas, ni más inteligente, ni más guapa, ni más especial que cualquier otra. Su historia es muy dura: le diagnosticaron un cáncer terminal, y afrontó el tiempo que los médicos le daban con entereza, pero sobre todo, con una energía tan sorprendente que sólo se podría comparar con la felicidad.
No soy capaz de discernir sobre si tiene o no el mérito que muchos le otorgan, o tan siquiera de confirmar mínimamente los intereses que podrían derivarse de todas las conferencias que impartía en la última parte de su vida, tanto para él como para sus descendientes, o simplemente como método de automotivación directa.
El caso es que tampoco importa ninguna de esas posibilidades. En absoluto. Lo que dijo en el video que os dejo, es tan simple y tan cercano a mi modo de ver las cosas que la trascendencia de sus palabras bien podría salvar vidas. No enfermedades, si no vidas, vidas tristes, vidas sin metas ni objetivos, vidas... muertas. Y eso, por desgracia, abunda.
No veréis un video que os haga pensar. Ni tampoco descubriréis nada nuevo. Veréis a un hombre, y un pequeño resumen de su existencia, con corolario y meta última el intentar explicar lo mucho que desearía seguir viviendo para llegar a más gente, y compartir sus vivencias, que a la postre es lo que más enriquece a una persona.
Por eso, sólo por eso, contribuyo con un pequeñito granito de arena, simplemente reproduciendo este video con subtítulos en español, para que siempre nos quede otro granito más que aportar. Y que no pare nunca.
El pasado 25 de Julio no pudo seguir luchando. Pero ya sabía que eso llegaría, y lo que hizo siempre durará hasta que nosotros queramos.
¡Qué importancia tienen las palabras y los hechos que nos definen! Y que difícil es a veces darnos cuenta de que lo importante... es lo que tiene importancia.
Un saludo, castigada audiencia...

